Grupos de visualización

Aquellos de ustedes que han leído Creciendo Juntos. Una forma “mágica” de atraer la vida que soñamos saben que toda esta aventura de los grupos de visualización comenzó gracias a un grupo de amigas que se me unieron para intentar algo en lo que ninguna de nosotras había tenido experiencia previa.
Ese primer grupo, que voy a llamar Grupo 1 para este artículo, tenía un nivel muy alto de compromiso y los resultados que obtuvimos fueron extraordinarios. Básicamente, todas conseguimos la mayor parte de lo que nos propusimos al comienzo.
Ese grupo de visualización tan exitoso un día se disolvió tan rápido como lo creamos. El disparador para esa disolución me pareció a mí que estaba anclado en cierto comportamiento egoísta.
El 14 de abril del 2009 hice la presentación de Creciendo Juntos, vendí mis primeros ejemplares del libro electrónico y se formaron el Grupo II y el Grupo III.
El Grupo II se desintegró muy poco tiempo después de haber empezado. No me arriesgo a declarar ninguna razón para esto, debido al abanico de posibles causas que yo encuentro, incluyendo mi propia dificultad para mantener una rutina de visualización cuando el grupo comenzó.
El Grupo III, sin embargo, todavía está vivito y coleando (a setiembre de 2009) con varias buenas manifestaciones para algunos de sus miembros. La semana pasada invitamos a miembros del Grupo I a que se unieran a nosotros. Vinieron y la experiencia fue especialmente disfrutable para todos.
Desde mi punto de vista, lo que escribí en mi último artículo sobre libros es igual de válido para las actividades y los grupos. Si un grupo trabaja bien, abre tus brazos, déjate llevar por la brisa suave y cálida, permítele a tus pies que se despeguen del piso y simplemente sigue la corriente. Disfrútalo y vívelo completamente. Si llega el momento en que el grupo no funciona más, simplemente déjalo ir con confianza. El Universo sabe exactamente lo que hace y recuerda: los puntos siempre se unen de atrás para adelante.
A la luz de mis últimas lecturas, sin embargo, creo que un grupo tiene más posibilidades de éxito si sus miembros practican un amor consciente hacia el grupo y toman total responsabilidad por los aspectos que no funcionan tan bien.
Según mi experiencia, la dinámica de un grupo de personas es frágil y necesita cuidado y amor.

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